LA HUELLA DE MAMARRACHI

SÁBADO de Carnaval. Severino se ha uni­do al desfile. Grita rancheras tras la octa­va comparsa, si bien no forma parte del pro­grama. Ni él, ni el carro de supermercado que carga sus pertenencias. Dos municipa­les le invitan a abandonar el lugar. Uno le agarra del brazo. Severino se mosquea pues advierte que el contenido de su cartón de vino peligra. “Con cuidado, señores, no me obliguen a prescindir de lo imprescindible, que no me queda un solo céntimo con el que reparar tan irreparable pérdida.” Y después de su discurso entona Adelita. El municipal le vuelve a coger del brazo para apartarle del recorrido. Y Severino le explica que tanto él como Adelita se merecen un respeto: “pues aunque todo el mundo la ha cantado mil ve­ces, pocos saben que Adelita era una mujer muy popular entre las tropas revoluciona­rias, una mujer idolatrada por el sargento porque además de valiente era bonita. ¿Aca­so lo sabías, listillo? Pues ya ves cómo es la vida: hasta un mugriento y borracho deshe­redado te puede dar una lección.” Y el municipal aparta definitivamente a Severino del trazado carnavalero. Y la gente que contem­pla el desfile le hace un hueco para que pase, casi con la misma celeridad con que se lo ha hecho hace un momento a la ambulancia que llegaba con la sirena encendida. Calle abajo Severino da un traspié. Y el carro vuelca. Sus pertenencias aterrizan sobre un charco. El cartón de vino vuela. Y Severino, tirado en el suelo, llora su mala suerte. Junto al él pasa una cuadrilla de chavales. Van disfrazados de pordioseros. Reparan en Severino, y uno de ellos grita entusiasmado que por fin han encontrado a su Mesías. Le ayudan a levan­tarse. Después le invitan a un trago. Severino les mira agradecido y serio. Masculla: “la di­ferencia está en que a mí es la vida quien me ha disfrazado de esta manera, mientras que a vosotros lo han hecho las ganas de cachon­deo. Por cierto, ¿sabéis quién era Adelita?” Y Severino vuelve a entonar su canción. 

Lamentablemente no conozco a Severino, pero me encantaría ser su padrino y darle lo que realmente quiere. Porque aquí en Vitoria él es un claro reflejo de este Blog.

Podemos ver aquí la huella de Mamarrachi Legarda en la sociedad. La gente se desvive por su alcohol, por fin hemos logrado que el alcoholismo, así como la implantación de la moda vagabundo, sea bien visto en esta sociedad. Hemos dado un gran paso. Pero eso no es todo. 

El hecho de que los jóvenes en carnaval hayan optado por disfrazarse de vagabundos alcohólicos con tanta intensidad, y que ante uno de verdad lo adoren como su dios, no es cosa de casualidad. Este articulo ha salido en el Diario de noticias de Álava. ¿Y de donde es Mamarrachi Legarda? ¿Cuál es su feudo? 

La constante promoción en Vitoria nos ha hecho lograr grandes fans y lectores asiduos, pero no solo eso. Hemos creado un referente de humor que merece enormemente la pena, bien acogido por la juventud y por la ciudad de Vitoria, hemos marcado un antes y un después en la blogosfera local. Somos los causantes de una nueva corriente de pensamiento que va a lograr que se cambien muchas cosas… Y como diría un mendigo que conozco, además tenemos la bufanda del Alavés… 

Hemos logrado un propósito aquí en Vitoria, ahora extendámonos a todo el mundo. Vamos a demostrar que hay sectores emergentes de la sociedad que merecen un verdadero reconocimiento y una gran acogida. Desde este Blog insto A TODOS LOS MENDIGOS Y ALCOHOLICOS A ESTAR UNIDOS Y REIVINDICAR NUESTRA POSICIÓN EN LA SOCIEDAD.  

Atentamente, vuestro amigo Mamarrachi Legarda. Defensor de los sin casa y los con alcohol. Tu borracho y cada día el de más gente.

1 Comentario(s)

  1. Comentario por Cagafuegos on Febrero 29, 2008 1:40 pm

    lo has logradio!!!!!!!!!!! ahora, a por el resto del planeta…

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