Privatizar el matrimonio

Hace un par de meses me enteré de que estábamos en crisis. Pero yo creía que la crisis sólo estaba afectando a los bolsillos de los pobres pobres, y que los empresarios se estaban beneficiando de ella. Pero no es así, sino que todo el mundo está padeciendo la crisis, unos más que otros, y unos mucho menos que otros. Y es el caso de la Iglesia Católica, que está perdiendo en las colectas sumas considerables de dinero y parece ser que no se va poder mantener en su ritmo frenético de vida (misas orgiásticas, bacanales, banquetazos).

 

Ya intentaron mejorar su situación económica cobrando el impuesto de la vida a todos los ciudadanos del mundo, pero los borrachos que profesamos la fe de San Alcohol se lo impedimos. Por ello, han tenido que empezar a vender cosas de su propiedad para seguir en su línea.

 

Pero claro, no quieren vender sus palacetes, sus obras de arte, ni mucho menos renunciar a sus concubinas. Por lo que han empezado a vender los derechos de las cosas que poseen.

 

Por ejemplo, ahora por un precio exorbitante puedes comprar los derechos de todas las oraciones. Imagínate cuando una persona está rezando, tú puedes ir y exigirle que te pague porque está rezando algo que es de tu propiedad. Claro que si la Iglesia renuncia a estos derechos es porque hoy en día nadie reza. De todas maneras, yo estoy en negociaciones para comprar el mea culpa y convertirlo en una marca de retretes.

 

Pero donde se han pasado tres universos es con la venta de los derechos del matrimonio. Si, señores, ellos que protestaban tanto con la idea del matrimonio civil, están vendiendo a las empresas de cualquier tipo el derecho a oficiar misas de carácter religioso.

 

O lo que es lo mismo, las empresas que te organizan la celebración también te casan. U hoy en día en un burdel te puedes casar con la chica que elijas por un módico precio. Incluso mi agencia de publicidad podrían dedicarse a casar gente.

 

Señores míos, la Iglesia ha privatizado el matrimonio a cambio de unos míseros trillones de euros. Y digo yo, ¿sí compró una licencia de casamentero oficial, podré casar a la gente? porque ya me estoy imaginando casar en nombre del dios católico a todo tipo de enseres, personas, animales, en definitiva, hacer del matrimonio un despropósito sin igual.

 

Casaré tuercas con tornillos, elevaré al máximo exponente la poligamia y la poliandria, me especializaré en ofrecer matrimonios gratis a las personas homosexuales y lo que es mejor, en todas estas bodas pondré barras libres para todos los invitados.

 

Me da igual que en el contrato que firmé con la Iglesia me restrinjan ciertas cosas, porque una vez tenga la bendición de Dios, que baje Dios a quitármela. Y tú, ¿quieres casarte? Pues envía BODA seguido de tu nombre y el de tu pareja al 0000 y ya estáis oficialmente casados por la voluntad divina. Coste del mensaje 3 € + IVA. Para este servicio hacen falta 50 mensajes.

 

Y eso sí, después de una buena boda, viene bien un buen divorcio. Por eso, si envías al mismo número la palabra DIVORCIO seguido de vuestros nombres, agilizaremos los trámites sin costo alguno para vosotros. Y además este servicio es gratuito, para que no tengáis que lamentaros más de vuestros errores.

 

No, si al final la idea va a ser buena. Ya veréis cómo crece el número de bodas este año. Pero eso sí, mi objetivo no es conseguir un récord de bodas, sino conseguir que durante 2009 y 2010 se produzca el mayor número de divorcios posibles.

 

Porque la felicidad de una boda es emborracharse en la barra libre y hartarse de comida. El amor… ¿qué importa eso?

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