Yo siempre he creído que un hombre debe hacer dos cosas. Una de ellas es hacerse la depilación integral a la cera y la otra que debe hacer lo que él quiere, no tiene que fingir ser otro para que le acepten. Porque por muy loco que puedas estar, siempre va a haber gente más loca que tú. Aunque no los encuentres, como es mi caso.
Bueno, yo siempre he cumplido con la mitad de estos preceptos. Que queréis, soy alérgico a la cera. Pero el caso es que yo siempre he sido yo mismo, o lo que es lo mismo, no finjo que soy un cabrón ni nada por el estilo. Y aunque cobre un buen sueldo y sea un importante empresario, por no decir una de las fortunas más destacadas del país, yo siempre he vestido como me ha venido en gana. Nunca me he separado de mis harapos malolientes.
Lo que no quiere decir que no vista con clase y elegancia. A los ojos de los expertos mis harapos se convierten en camisas de Armani, pantalones de Hugo Boss, zapatos Geox y abrigos Burbery. Porque tengo la pasta para comprarme cosas de calidad.
Pero a los ojos de esos expertos también soy un psicópata de la moda, pues todas estas marcas que pueden costar miles de euros antes de que las estrene pasan por el proceso Legarda, que consiste en darles tijeretazos como un loco, después coser como puedo esos remiendos, y por último el toque de gracia, o en este caso de mierda, para hacer de esta ropa unos buenos harapos.
Soy un rico entre los pobres y un rico entre los ricos, y me siento orgulloso de ello. Con mis harapos yo entro en fiestas de rigurosa etiqueta, y me codeo con vagabundos de todas las especies, y en ambos actos hacemos lo mismo: beber y hablar de cosas sin sentido.
Pero resulta que ahora yo debo estar de moda, o por lo menos el estilo miserioso, con eso de la crisis, porque hace unas semanas una conocida firma de ropa cuyo nombre me recuerda a una ex que se llamaba Sara contactó conmigo para hacerme una oferta que podía rechazar pero que mi orgullo personal me impedía desechar.
Quieren crear una nueva línea de ropa de bajo coste que emule medianamente a los harapos, pues según un estudio dentro de poco la mitad de la sociedad española va a tener que vestirlos. Me pidieron que confeccionara unos patrones y que ellos los fabricarían en serie. Pero por ahí no paso, porque cada harapo es único y exclusivo del que lo luce en su cuerpo serrano. Y para hacer harapos, qué mejor que auténticos expertos: los vagabundos.
He llegado a un convenio por el cual ellos me dan un pabellón industrial, muchos bricks de vino para pagar a mis empleados, y ropas de temporadas pasadas, para hacer la firma de ropa Miserere. Compraremos estiércol, tijeras podadoras de plantas trepadoras, e incluso haremos prendas de vestir con las mitades de otras. ¿No es maravilloso? Disfrutareis de harapos auténticos, vestiréis como el genuino Mr. Brick, un dandy entre los dandys…
¿Qué dónde podéis encontrar la ropa de la marca Miserere? Aparte de que vamos a tener sucursales en todos los mercadillos de pueblos y ciudades, podréis adquirir vuestros harapos en cualquier tienda Zara, Lefties, Pull and Bear, Berskha, Kiddis Class,… Y por ebay con interesantes descuentos…
No sueñes con ser pobre, se pobre. Viste como uno. Demuéstrale a la crisis que ha ganado la batalla. Y piensa que por compras superiores a diez euros te regalamos unos calcetines con agujeros…
¿Dónde vas a encontrar esta ropa, aparte de en la basura, a tan buen precio? Tres euros por prenda, ni el gitano de las braguitas, señores. Vestir bien no es tan caro gracias a Miserere, la ropa de la crisis. Y próximamente sacaremos nuestra colección de ropa interior unisex fabricada con sacos de patatas viejos…
Aún no hay comentarios
Aún no hay comentarios.
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack
Deja un comentario












