He oído muchas excusas en mi vida a la gente para no hacer cosas. Desde el empleado al que ha abducido un ovni y por eso faltó tres días a la oficina hasta cosas increíbles como que estaba enfermo. Pero claro, hoy en día uno busca excusas no solo para el trabajo, sino para todo. Está el caso de la mujer que no quiere fornicar con su marido y le dice que su amigo ya la ha dejado satisfecha por la tarde, o el del hombre que decía a su mujer que se iba de putas el domingo por la mañana para así poder ir a misa.
En fin, que mentimos cada vez más cuando no queremos hacer una cosa. Y eso es lo que me pasó a mi hace unos días. Estaba de copas con IBB cuando se nos acercaron unas féminas atraídas sin duda alguna por mi singular belleza, y empezaron a intimidar con nosotros. Pude intuir que sus escotes estaban sedientos, por lo que corrí a invitarlas a una ronda, porque era muy posible que esa noche IBB acabase en el catre con alguna.
Y de repente me encuentro con una que rechaza mi cubata de absenta azul. ¿Por qué?, le pregunté. ¿Acaso ves patos? Pero no era esa extraña enfermedad que yo suelo sufrir al beberme la tercera botella, sino una de esas excusas increíbles.
- Es que soy alérgica al alcohol.
Eso me enojó mucho. ¿Cómo puede reírse de mí a la cara esa pazguata? El alcohol no tiene nada malo, su bondad es absoluta. Por eso no puede causar daño alguno. Agarré a la chica y le obligué a beber el cubata.
¿Sabéis lo que es entrar en urgencias con una chica hinchada como un globo? Pues eso me tocó a mi, porque las demás amigas se quedaron con IBB. Decían algo de ir a un hotel (de eso IBB sabe mucho, pues es accionista de la cadena de hoteles IBB). Y claro, a ver con que cara le explicas a la enfermera que la has obligado a tragar cuando ella no quería y se ha puesto así.
Por eso me inventé la mentira de que un hombre le había tirado mi cubata encima (excusas de nuevo, ¿lo veis?) y les conté que era alérgica al alcohol. La enfermera comprendió al instante, porque sacó una jeringuilla de dos metros, se subió encima del doctor y a modo de picadora de corrida de toros dio el puyazo a la pobre chica, que se desinfló. Después, nos echaron de allí para que no estorbásemos el paso de las camillas que venían con los chavales de quince años víctimas de un coma etílico.
Estaba claro que debía pedir perdón. Y es que el pobre alcohol merecía una disculpa por haberlo malgastado de esa manera. No obstante, cuando pedí perdón la chica (qué afán de protagonismo) se creyó que se lo pedía a ella y me dijo que no hacía falta. ¡Como si yo hubiese hecho algo malo! Me dieron ganas de tirarle el contenido de mi petaquita de tres litros encima, pero al final decidí ser bueno, porque algo llegó a mi corazón. Si, tengo corazón.
Y es que me di cuenta de que esa pobre chica no puede beber nada de alcohol. Que vida más triste. ¿Podría ayudarla? Yo no soy médico, pero seguro que hay alguna cura para esa alergia, para que ella pueda beber aunque sea en ocasiones especiales.
Pues nada, voy a hacer un llamamiento a toda la blogosfera para que deis dinero para ayudar a Sandra Olmo a superar su problema. Entre todos podemos pagarle una cura a su alergia. Pensad cuando bebáis un cubata que ella no puede degustar lo que vosotros bebéis a diario.
Todo lo recaudado con los cheques que me mandéis por correo (Puente de Abetxuko, arco tercero, 01013, Vitoria, Álava) con la leyenda Emborrachemos a Sandra se le dará al celebre doctor en medicina y psiquiatría Daniel Lucky, más conocido como el colillas. Un gran amigo que sin duda alguna hará todo lo posible por encontrar la cura para Sandra y todos los afectados por esta cruel enfermedad.
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