Gmail me odia

Nunca me había sentido tan humillado y tan defraudado por una herramienta de Internet como me ha pasado con el servicio de mensajería Gmail. Ha llegado a destrozar mi ilusión de vivir en un mundo de yuppi yuppi guay y me ha trasladado a una gran realidad que hubiera preferido ignorar.

 

Yo siempre he sido más de usar Yahoo, pero en mi empresa nos estábamos modernizando y decidí crear a cada uno de nosotros un correo electrónico para que contactará con los clientes. Con eso de que ahora soy el director general, tengo que tener ideas innovadoras para quedar bien delante de la central.

 

Pues nada, un compañero me había recomendado la maravilla de Gmail y decidí usar este sistema para crear nuestros correos de empresa. No sabía que eso iba a significar uno de los mayores cataclismos en la historia de KAZ Publicidad.

 

Durante toda una semana, todos los correos que hemos mandado, miles de ellos, no han llegado a su destino. A nosotros ya nos extrañaba que los clientes no nos respondieron, pero creíamos que era porque estaban muy ocupados. Pero al final, un compañero decidió abrir su antiguo correo y lo encontró llenó de mails de clientes que protestaban por no haber hablado con él durante una semana.

 

Eso me cabreo bastante, y mande un e-mail cargado de insultos al servidor de Gmail, pero tampoco se atrevieron a responder los muy sinvergüenzas. Y ahí estaba desesperado, pensando si tendríamos que volver a usar palomas mensajeras, cuando me contaron la maldad que había cometido Gmail.

 

Ha creado un filtro borrachos. Sí, señores míos, a partir de ahora ningún borracho podrá mandar un e-mail a nadie si usa Gmail. Eso significa que todos los mails que habíamos mandado a lo largo de nuestra etapa como Gmaileros no habían llegado a su destino porque no los habían enviado, ya que todos los trabajadores de mi empresa estamos borrachos las veinticuatro horas del día, como buenos publicistas que somos.

 

¿Qué podíamos hacer? Nos daba miedo cambiarnos a otro correo electrónico, por si acaso ellos también tomaban esa cruel política de discriminar a los borrachos. Por eso, eludimos los grandes sistemas de mensajería que nos ofrecen los servicios en Internet y recurrimos al método más tradicional para contactar con los clientes, el mensajero.

 

En definitiva, hemos contratado a Fernando Alonso, ya que tenemos presupuesto ilimitado, para que vaya con su R 28 por las carreteras de Europa mandando las cartas a sus destinatarios. De hecho, hemos comprobado que las cartas llegan antes a su destino con este sistema que si se tratara de un correo electrónico.

 

Ahora estamos pensando en extender el negocio contratando más pilotos de la Fórmula Uno, el problema es que Hamilton se nos ha ofrecido a trabajar con nosotros y si bien con él llegarían pronto, ninguna empresa nos lo quiere asegurar. Además, sinceramente, yo no confiaría en este hombre, capaz de leerse las cartas por el camino y estrellar el coche contra un árbol, o lo que es peor, cargarse un camión de transporte de cerveza.

 

Lo que está claro es que nunca más volveré a usar los mails.

2 comentarios

  1. No te quejes de google, chau no puedo hablar mucho, así que quiero que me digas tu e-mail de gmail, por separado para que no te venga spam, asi como este, el mio
    p a s s y m a s s @ g m a i l . c o m, para que me envies mensajes, hoy estoy alterado así que bue… tengo las pilas saturadas, estoy super rápido, no tienes que sentir nada malo con gmail, así ke bue… ¿Que va ser? no se que decirte chau jajaja.

  2. dicces las apps para web que permiten gestionar el correo @tudominio.com mediante gmail??

    yo uso la versión gratuita , pero si usas la de pago para empresa no puede spermitir eso..

    creo que lei que un día hubo una caida o algo así que provocó muuucha locura entre las empresas que lo usaban

    una pena


RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack

Deja un comentario