Opuestos

¿Os imagináis como sería el mundo al revés? Pensar detenidamente sobre este aspecto, porque yo hoy he tenido una pesadilla que reflejaba claramente lo horrible que sería esa realidad.

 

Me levantaba en una habitación llena de ropa sucia, iba a la cocina a desayunar un bol de cereales rancios y me bebía un vaso de ese líquido nefasto que era leche. Después, pateaba con fuerza la pared para molestar al alcohólico de mi vecino, Txetxu Olarte. Deseaba haberle amargado la mañana.

 

Después de ponerme un traje hortera de color granate salía de casa y me encontraba con la mujer de mi vecino, Kay Romani, a la que miraba de arriba abajo deleitándome con sus encantos, deteniéndome en su escote mientras que le decía piropos obscenos. Cuando entró en la puerta de la casa de mi vecino, cogí, me bajé los pantalones y defequé en el felpudo de este, que en vez de decir welcome dice bebeme.

 

He tenido que coger el autobús urbano porque el miserable de mi vecino destrozó mi coche, y en el autobús he criticado con saña a un joven por no dejarme el asiento, sin importarle que tuviera las dos piernas escayoladas y usara muletas. Cuando la gente ha empezado a abuchearme, he empezado a hacer cortes de mangas a todos ellos, hasta que el conductor me ha echado del autobús.

 

Después, he llegado al colegio donde doy clases de lenguaje, para encontrarme con que el resto de profesores me había dejado una pila de papeles para que los revisara. Eso de ser el sustituto desde hace veinte años y que no me nombren fijo es una mierda, pero tengo que aguantarme para poder pagar mis perversiones sexuales.

 

Cuando me tocaba la hora de la clase, he entrado en el aula para encontrarme a todos mis alumnos haciendo una torre humana. He insistido en que dejaran de hacer el Txetxu y se colocaran en mis pupitres para hablarles de la sintaxis, al parecer una mujer a la que no dejan subir en los taxis, pero todo esfuerzo ha sido en vano, pues después han empezado a realizar una muñeira y yo me he tenido que marchar a tomarme grandes dosis de café.

 

Al terminar la jornada laboral he vuelto a pasarme por la editorial para insistir en que me publiquen alguno de mis libros sobre lingüística, pero la secretaria se ha reído de mi y me ha enseñado la papelera donde están mis manuscritos.

 

Para postre, he visto en la editorial a mi vecino estrechándose la mano con el responsable, pues al parecer quieren publicar su Blog, un nefasto website donde hace apología constante del alcoholismo, y lo que es peor, comete atroces faltas de ortografía.

 

Menos mal que he despertado siendo de nuevo Mamarrachi Legarda y no he de continuar viviendo esa vida de mierda. La verdad, nunca pensé hasta qué punto Txetxu es un amargado, pero tampoco eso le excusa para qué se comporte como se ha comportado conmigo. Yo no entiendo por que odia tanto el alcohol, por que me odia tanto a mi si soy las mejores personas que se pueden encontrar en esta miserable vida.

 

Por lo menos, soy consciente de que nunca me convertiré en un Txetxu. Estoy convencido de que las miserias de este hombre se deben a que no ha probado el alcohol en su vida, pero yo no voy a ser el encargado de que sea feliz. No después de matar tanto alcohol.

 

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