Hermanos aquí reunidos para glorificar a San Alcohol, en el nombre del cachi, del cubata y del vaso largo. A beber.
Hoy dedicaremos nuestra misa al apóstol San Cointreau, que a pesar de ser uno de los grandes desconocidos en aquellos tiempos fue uno de los más fieles a San alcohol y que endulzó su vida con sus placenteros sabores. Era un hombre que se mezclaba con las multitudes y con el resto de los apóstoles. Todos le querían y lo apoyaban.
Vamos a continuar con la lectura de la Santa Biblia de los Borrachos, donde se nos cuenta cómo Abraham abrió la puerta a San Alcohol: Abraham era un hombre tremendamente rico que había gozado de los favores del faraón de Egipto al otorgarle a éste los favores de su mujer. Tenía ganado y conflictos con otro pastor llamado Lot. Pero era desdichado porque ya siendo un anciano, y con unas bodegas cargadas de alcohol no tenía un hijo a quien poder educar en el noble arte del alcoholismo.
Por mucha viagra que tomara no lograba concebir un hijo, y eso le frustraba tanto que incluso planteó renunciar a sus continuas borracheras. Entonces San alcohol se apiadó de él pensando que sería injusto renunciar a tanto por tan poco y se presentó en su bodega, admirando los bellos licores y prometiéndole que tendría un hijo, pero que para ello debería quitarse el condón en las relaciones sexuales. Pero sólo para concebir un hijo. Para obtener placer es justo y necesario. Palabra de San Alcohol.
Esta ha sido la palabra de San Alcohol. Dichosos los que hemos estado aquí para oírla o leerla. Propongo que hacemos los cubatas en honor de este gran hombre y los vaciemos de un trago, en una comunión espiritual con nuestro Dios. Dejemos que penetre dentro de nosotros y nos bendiga con su espíritu. Y ahora pido un minuto de reflexión.
Ahora es el momento de orar en conjunto con la oración que nos enseñó San Alcohol, ese rezo que define por su acercamiento a la fe y a su espíritu.
Cubatita nuestro que estás en el vaso, a través de la boca ábrete paso. Santificados sean tus grados, vengan a nosotros tus efectos, hágase tu voluntad así en el bar como en el pub.
El ciego maestro de cada noche dánoslo hoy, perdona nuestras mezclas así como nosotros perdonamos al garrafón, y no nos dejes beber Buckler sin alcohol, más líbranos del Bitterkas, amen.
Y siempre que nos encontremos mal, que nos falte la fe, sabéis que las puertas de nuestras iglesias estarán abiertas hasta la hora que nos dejen los municipales, y si no, podéis acudir a los licores que tenéis en casa.
Ahora digo la frase sabía que en su momento dijo San Alcohol: Carlsberg, probabilly the best beer of the World. Y desde entonces se ganó el favor y la admiración de los cerveceros de esta marca y pudo ser feliz. También hay que reconocer que eran las únicas palabras que sabía decir en inglés, aunque pronto aprendió términos como fuck, sex, orgy… pero eso es otra historia que contaremos más adelante, cuando San Alcohol se presente en la tierra.
Ahora ya podéis emborracharos en paz. A beber.
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