Rajoy quiere sexo conmigo

El Partido Popular está lleno de cerdos viciosos. Y he tenido la desgracia de conocerla en mis propias carnes. Ha sido la peor experiencia de mi vida desde que se me cayó un cubata por la ventana. Y para que nos pase a vosotros me veo en la santa obligación de contároslo con pelos, señales y lástima de no disponer de imágenes.

La primera llamada que recibí de Mariano Rajoy fue algo así: ciudadano, tú y yo podemos hacer grandes cosas juntos, confía en mí y abrete. Va a ser un placer estar junto a ti levantando ese país y todo lo que tú quieras, amigo.

Y era él, señores. Alguien le había dado mi número para qué me llamará con ese servicio que tenía para fastidiar a los pobres votantes y convencerles de que no hay que votarle. Pero es que esto no se quedó así, sino que las llamadas con ese mismo texto se repitieron una y otra vez. Me estaba acosando sexualmente Mariano Rajoy, eso. Si hubiera sido José Luis Rodríguez Zapatero, incluso habría aceptado, pero Rajoy… No tengo tan mal gusto.

Pero el tío estaba tan obsesionado conmigo como el alcalde de Licorera con IBB. Y la última llamada que recibí de él me hizo hacerme popo encima. Era algo así como: Eres insistente conmigo y eso me gusta. Necesito conocerte porqué sé que eres la persona ideal para guiarme en todos mis pasos. Te necesito. Espérame en tú casa, porque voy a ir.

Ante esta horrenda amenaza, no lo dude dos veces. Con los brazos en alto y gritando salí corriendo de mi casa. Pero por mi calle en ese mismo momento estaba pasando una de las furgonetas de propaganda del PP con un cántico satánico: Rajoy, Rajoy, Mariano Rajoy. Era él.

Por suerte mi querida Kay llegaba con su coche. Me puse delante suya, le arranque el volante de las manos, la dejé sentada en la calle y salí corriendo con el porche. Todo esto en segundos.

No tenía destino fijo, pero tenía que huir. En el asiento de al lado descansaba mi móvil, que estaba venga a sonar, seguramente Mariano Rajoy buscándome desesperadamente para meter su voto en mi urna.

Tenía que estar concentrado en la carretera, que el problema es que a cada kilómetro había una valla publicitaria con la foto de Rajoy, que ponía juntos podemos conseguirlo. No pude reprimirme y apreté el acelerador. Porque él era como un dios maligno, estaba en todas partes y quería llevarse mi alma y algo más de mí.

Estaba por la carretera ya casi en la altura de Madrid a 300 kph cuando me encuentro la autopista bloqueada por unos veinte coches de la guardia civil, policía nacional y el CNI. Al parecer todos los radares habían saltado en mi frenética huida y debían cazar al loco de la carretera. Pero no me importó, porque ellos me protegerían de Mariano Rajoy.

Que equivocado estaba. Mariano Rajoy vino a mi celda, se sentó delante de mí y me dijo: eres uno de los mejores concejales que tenemos, y aunque hayas cometido un carro de delitos y posiblemente seas condenado a la pena de muerte si gano las elecciones, he sobornado a todo el que he tenido que sobornar para que salgas en libertad, mamarrachi Legarda. Espero que me lo agradezcas como lo merezco.

Lo que pasó ya lo podéis imaginar amigos. Fue traumático.

POSTS RELACIONADOS

http://mamarrachi.wordpress.com/2007/10/06/concejal-de-licorera/

http://mamarrachi.wordpress.com/2007/08/07/despedida-de-soltero/

 

TU MOMENTO ZAPATERO. DISFRUTALO.

http://mamarrachi.wordpress.com/tu-momento-zapatero/

4 comentarios

  1. es lo mas triste que he leido… desde luego, tipico de un cerdo repelente como rajoy… espero que no te quedes embarazado…

  2. es algo … traumatico encontrarse en una situacion asi, muy buena historia.
    eres muy buena escribiendo Xarlen.

  3. Cagafuegos: Por suerte, tomo precauciones… porque seria horrible tener un hijo del diablo…

    GUSTAVO: te comprendo… aunque no lo hayas vivido… y bueno, no se quien es esa Xarlen, pero espero que escriba tan bien como yo.

  4. Mamarrachi:

    Una cosa tienes que concederle a Rajoy, y es que tiene mu´ buen gusto.


RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack

Deja un comentario