Orar a San Alcohol Cuando Caín mató el cubata de Abel

Borrachos creyentes que os congregáis aquí para elevar nuestras oraciones a San Alcohol, en el nombre del cachi, del cubata y del vaso largo, a beber.

Hoy es momento de recordar nuestro queridísimo apóstol San Moscatel, uno de los más dulces y fieles a San Alcohol. Hijo del apóstol San Vino Blanco, sólo él es el indicado para iniciar a los niños en el alcoholismo. Él es el que se acerca a las juventudes y las atrae aquí.

Proseguimos con la lectura de la Santa Biblia de los Borrachos, recordando el momento en el que Caín mató el cubata de Abel: Caín y Abel eran los hijos de Adán y Eva, aquellos sedientos borrachines que fueron expulsados del paraíso por beberse la sidra del señor. De sus padres heredaron aquella sed terrible, pero como ya no estaban en el paraíso, tenían que pagar por la bebida. Y eso dolía, porque Adán y Eva estaban todo el día tumbados en el sofá viendo gran hermano y no trabajaban para llevar un sueldo a casa. 

Por tanto, sólo vivían con el subsidio que les daba el presidente Zapatero, que era amplio pero no daba para grandes borracheras. Y como Adán y Eva se lo gastaban casi todo, las migajas del pastel se las daban a sus hijos. Y como Abel era el favorito, le daban a él más. 

Un día Abel se compró un cubata, pero su hermano solamente podía permitirse un chupito. Así que cegado por la envidia, cogió el cubata de Abel y lo tiró al suelo. Después, comprendiendo su error, se dio a la fuga. Pero San Alcohol lo encontró, y en vez de ser benevolente, lo condenó a no poder beber alcohol en toda su vida.  

Esta es la palabra de San Alcohol. Afortunados los que estamos hoy aquí para oírla o leerla. Alcemos los cubatas en honor de nuestro señor, logrando la comunión espiritual con San Alcohol, dejando que penetre por nuestra garganta y los bendiga con su espíritu. Y después de un minuto de reflexión sobre lo que hemos oído hoy oremos.

Cubatita nuestro que estás en el vaso, a través de la boca ábrete paso. Santificados sean tus grados, vengan a nosotros tus efectos, hágase tu voluntad así en el bar como en el pub.

El ciego maestro de cada noche dánoslo hoy, perdona nuestras mezclas así como nosotros perdonamos al garrafón, y no nos dejes beber Buckler sin alcohol, más líbranos del Bitterkas, amen 

Y siempre que nos encontremos mal, que nos falte la fe, sabéis que las puertas de nuestras iglesias estarán abiertas hasta la hora que nos dejen los municipales. Y si no, podéis acudir a los licores que tengáis en los minibares o maxibares de vuestras casas. 

Debo decir una sabia frase que en su momento dijo San Alcohol: no importa si eres pobre, estás enfermo, eres un psicópata, tienes mal de amores o no logras conseguir el éxito en tu trabajo. Porque siempre encontrarás un supermercado donde encontrarás el brick de vino por menos de cincuenta céntimos. Así que no tienes excusa, mangarran, y emborrachate. 

Ahora ya podéis emborracharse en paz. A beber.

PD: cuando pasa un cachi vacío no es para qué lloréis, sino para que echéis monedas dentro, que mi alcohol está muy caro, tacaños.

2 comentarios

  1. El acto de Abel es el peor de los pecados… Pero el castigo… De todas maneras, Zapatero era el persidente… COMO DEBE SER… ZAPATERO AL PODER!!!!!!!!!!

  2. Cagafuegos: Politizando las cosas… asi me gusta, mientras apoyes al PSOE, un partido de los ciudadanos y para los ciudadanos, no como ese grupo oligarquico y fascista que es el PP…


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