Felicidades, Colillas

Hoy el Colillas se ha fumado un nuevo año, y la verdad es que no sé cuántos años cumple, porque aunque parece muy joven para ser un psiquiatra, se dice que tanto el alcohol como el tabaco conservan. Por eso yo también estoy tan joven. Bueno, el caso es que quería rendirle un homenaje a este gran amigo mío y de paso relatar lo que nos pasó en la fiesta que le organizamos en su casa, el séptimo chalet de Ali. 

Pues iba IBB cargado con un carro de la compra lleno de cartones de tabaco. Como el Colillas es un bilbaíno, y entre sus diez mandamientos está el de adoraras al Atletic sobre todas las cosas, pues hayamos encargado a los directivos del club un montón de cigarrillos personalizados con el escudo y los colores del club. Porque así juntábamos a dos de las grandes pasiones del Colillas. 

Yo era el que llevan el carro de la compra cargado de botellas de alcohol, porque una fiesta sin alcohol y estando Mamarrachi Legarda en ella es como una casa sin tejado, o un pulpo sin ser animal de compañía. Dejando atrás anuncios chorras, traíamos lo mejor de lo mejor para los cuatro bebedores que íbamos a estar allí. Porque nuestras gargantas se lo merecían. 

Y cómo no, Kay llevaba un regalo de su propia cosecha. Como siempre dice que es muy triste morir sin tener un lugar donde reposar, le había traído al Colillas un sarcófago egipcio acolchado y con hilo musical para que cuando el tabaco acabe con él pueda ser feliz en una pirámide que le ha reservado en Egipto. Y hasta ha sido buena y se ha traído al anterior ocupante, el faraón Tutankhamierda, que reinó al parecer en las cloacas, para que también lo ponga de adorno en la salita. Así es mi Kay.

El caso es que lo primero que vio el pobre Colillas fue al faraón bailando una danza macabra encantado por los embrujos de mi Kay. Y como es lógico, se asustó tanto que se encerró en su casa y no nos quería dejar entrar. Pero queríamos estar en la fiesta, ya se oía la música y pensamos en el Colillas en una profunda soledad y bebiéndose todas las botellas del minibar. Y entonces dijimos, como no, que una buena estrategia para hacer salir del búnker al Colillas sería enseñarle los cartones de cigarrillos. Los pusimos en la puerta de su casa y esperamos a que cayera en la trampa. 

Y el vicio puede más que el miedo en un hombre, sobre todo si es en uno de nosotros tres. Salió, se sentó en medio del patio y empezó a fumarse uno a uno todos los cigarrillos. El problema es que no quería entrar, a pesar de ver sus otros regalos y de qué yo empezará a preparar cócteles al estilo Legarda. Pues nada, al final lo que hicimos todos fue dejarle fumar hasta que se acabó los cigarritos y mientras tanto montarnos la fiesta por nuestra cuenta. Con orgullo, dignidad y mucha cara. 

Hay que reconocer que al final el Colillas entró y pudo terminarse los restos de algún cubata, porque entre IBB, Kay y yo, nos habíamos terminado todas las existencias que habíamos traído, algo así como unos quinientos litros (que saque tiene IBB, por dios, una botella en cada mano) y habíamos dejado seco su maxibar. Pero en fin, estaba tan feliz con todos los cigarritos que se había fumado, que no le importó quedarse sin su alcohol. Y hasta se echo unos bailecitos con el esqueleto. Buen cumpleaños, sin duda. A ver si el año que viene cumple otros añitos y lo repetimos. De todas maneras, FELICIDADES, COLILLAS, ESTAMOS ORGULLOSOS DE TI AUNQUE SEAS UN BILBAINO.

3 comentarios

  1. hombre, yo tambien si beo al señor caca ese me cagaria encima, comprendo al colillas…

    Por cierto, muchas felicidades a ti y a tus pulmones, Colillas…

    VIVA EL ATLETIC!!!!!!!!!!!! GABARRAS A LA RIA!!!!!!!!!!!!!!!

  2. joder, poco lo debeis de querer si le regalais tanto tabaco…. ¿os ha dejado algo de herencia o que?

  3. Cagafuegos: eres de Bilbao?????? Dios bendito!!!!!! en fin, que se le va a hacer, espero que no te mosquees con alguno de mis futuros posts… Que Bilbao no es tan mala, solo es un agujero lleno de contaminacion lcon un museo que se oxida…

    Rebeca: Es lo que más le gusta, nosotros pensamos en su felicidad, y si el quiere morior con un cigarro en la boca… yo, la verdad, me gustaria morir con un cubata en la mano y queme conserven en una botella de alcohol… hasta despues de muerto seguire bebiendo, jejeje….


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