Hermanos que os congregáis aquí para orar a San Alcohol, en el nombre del cachi, del cubata y del vaso largo, a beber.
En este día recordamos a nuestro apóstol San Eristoff Black, un apóstol negro acogido en el seno de San Alcohol. Llevo a los rusos, junto con su hermano el vodka blanco, la palabra de nuestro señor, e hizo de los rusos grandes alcohólicos.
Vamos a proseguir con la lectura de la Santa Biblia de los Borrachos, donde se ve la expulsión de Adán y Eva del paraíso: San Alcohol creo un manantial del que manaba una exotica bebida, la sidra. Era la preferida de nuestro señor, y cuando vio acercarse con ojitos de borracho a Adán a ella, le reprendió, diciéndole que ese era el néctar de los dioses y que nadie más podía beber de él.
Adán se resigno, pero Eva se fue de compras al mercado, pues quería un par de botellas de Marques de Legarda, y se encontró por el camino con Txetxu, un gran cerdo repelente, que entre lascivas insinuaciones, le recomendó beber la rica sidra.
Adán no quería, pero Eva era aun más alcohólica que él y llenó un cachi que se ventilo de un sorbo. Y Adán, resignado, se lanzo de cabeza a beber. Y de los cielos apareció una gran pajita, se metió en el lago y se trago a Adán. Tras casi morir ahogado, san alcohol los miro, se transformo en Antunez y les dijo: A la puta calle.
Así perdieron el estar en el paraíso, sus privilegios y el alcohol gratis. Cayeron en un mundo real que nos persigue hasta ahora.
Esta es la palabra de San alcohol. Dichosos los que estamos aquí para oírla o leerla. Alcemos los cubatas en honor de nuestro señor y trinquémonoslos de un trago en comunión espiritual con él, dejando que penetre por nuestra garganta y nos bendiga con su espíritu, que sus ricos grados nos estimulen para serle más fieles. Y pido un minuto de reflexión por lo que hemos escuchado.
Ahora es el momento de orar con la oración que nos enseño San alcohol, ese rezo que nos acerca a su fe y a su espíritu.
Cubatita nuestro que estás en el vaso, a través de la boca ábrete paso. Santificados sean tus grados, vengan a nosotros tus efectos, hágase tu voluntad así en el bar como en el pub.
El ciego maestro de cada noche dánoslo hoy, perdona nuestras mezclas así como nosotros perdonamos al garrafón, y no nos dejes beber Buckler sin alcohol, más líbranos del Bitterkas, amen
Y siempre que nos encontremos mal, que nos falte la fe, sabéis que las puertas de nuestras iglesias estarán abiertas hasta la hora que nos dejen los municipales, y que si no, podéis acudir a los licores que tengáis en casa.
Debo decir una frase sabia que en su momento dijo San Alcohol: a quien se emborracha le aguarda resaca, pero más vale cubata en mano que otros tragando. Así que no dejéis la bebida, sino que continuad con vuestro alcoholismo.
Ahora ya podéis emborracharos en paz. A beber.
3 comentarios
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Si es que de todo hay en la sidra del señor… San Alcohol casi se ahoga por culpa de adan… normal que los echara…
Amen
Bueno, San alcohol es inmortal… pero Adan echo a perder toda esa sidra… demasiado poco le hizo nuestro señor…
muy bueno jajaa viva el alcohol aver si me manda una copia SE LO AGRADECERAI SUS FIELES SEGUIDORES¡¡¡¡¡¡¡¡ a CHUPAR¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡