Perdón

Esa palabra que nunca ha salido de mi boca, que nunca ha existido en mis frases, ahora me atormenta como un borracho adicto a mi vino sin dinero para pagarlo. Porque ese cruel terapist que me trata, ha decidido que estoy preparado para pasar al paso numero tres: pedir perdon a todos los que hemos dañado en nuestra vida.

Así que, si no quiero ir a un calabozo, he de pasear por mi mente y recordar cosas terribles para otras personas. Mi tarea era escribir el nombre de esas personas, localizarlas y pedirles perdón por todo.

Tendré que disculparme con Txetxu, pedir perdón al que le robe la lotería, y a muchos más, en un historial gamberril que se remonta hasta cuando era niño y baje en el parque la falda a mi niñera, una monjita jovenzuela. Total, que en el trabajo me puse a escribir la lista de nombres.- mi jefe, extrañado por verme usar el ordenador, me dijo que estaba orgulloso de verme trabajar después de tantos años en la oficina. Y en cuanto se dio la vuelta, saque mi colococo y me puse a tomar el sol, pues ahora, provisionalmente, curramos en la azotea.

La lista comprende más de trescientos folios. Encontrarlos será difícil, pero pedirles perdón imposible. A algunos si, los más cercanos, así que he ido donde Txetxu, he llamado a su puerta con un Jack daniels reserva de regalo y me ha abierto la misma chica que le “visito” el día de nuestra venganza. Sin conocerme, me dejo entrar, y mientras esperaba, me puse a jugar con unas figuras de porcelana, que se me cayeron accidentalmente sobre una vitrina con cristales de bohemia. Antes de que Txetxu saliera, ya estaba huyendo escaleras abajo.

Pensé que mi futuro seria tras los barrotes si no me firmaban los recibos de que me había disculpado. Empecé a falsificarlos, pero al llegar al tres mil ochocientos dos, lo deje por imposible.

Fue entonces cuando decidí suplicarle al terapist que no me mandara al calabozo, donde no hay alcohol, y llame a su casa. La puerta estaba abierta, y sin dudarlo entre, pues una vez me dijo eso de tu casa es la mía, o algo así. Me lo encontré borracho, en pleno coma etílico. Así pues, llame a una ambulancia, y se lo llevaron. Yo, sin saber que hacer, registre la casa en busca de alcohol, y encontré uno de esos sellos con su firma. Cogí su ordenador, un Windows de mierda, e imprimí mi certificado de haber pasado la tercera fase. Lo selle y listos.

Corrí hasta la oficina donde se gestionan estos tramites para lograr mi diploma de recompensa. Con el en la mano, y lo despistado que es mi terapist, desde luego nadie se daría cuenta del engaño. Me sentía como un campeón, cometiendo mi maldad. Jeje, y lo mejor de todo es que nadie se va a enterar de este chanchullo. Nadie, queridos lectores que conocéis casi todos los detalles de mi vida. Este episodio que os cuento nunca saldrá a la luz.

Atentamente, Mamarrachi Legarda. Un abrazo para mi Kay.

Vitoria, 19 de enero de 2007

Cinco franciskaner, trece chupitos de absenta verde.

7 comentarios

  1. Seguro que esta lista de disculpas es sentida?? mmmmm… Qué bonito es el perdón cuando se puede creer en él…
    Como los borrachos nunca mienten, seguro que tu perdón es sincero ;)

  2. Seralla: Yo me baso en una maxima muy importante, que es que ni olvido ni perdono. las personas que te han hecho mal, lohan hecho porquew querian, y por mucho que despues pretendan un perdon, ya han dejado la herida abierta, y lo hicieron con intencion. si no lo hacen con intencion, perdonar es factible…

  3. yo si tuviera que pedir perdon a todos los que he dañado… unalista más grande que la del amigo Mamarrachi, desde luego… aunque el ingenio de un borracho desde luego supera con creces el esfuerzo que haria un abstemio…

  4. Cagafuego: por que trabajar tu si pueden hacerlo otros… o en este caso, un ordenador y un sello robado..,.

  5. USTEDES QUE SON CAPOS EN LA INTERNET.. COMO PUEDO LOCALISAR UN CELULAR?’ SABER EN DONDE ESTA?? POR FAVOR CONTESTENME

  6. Joder, eso ya es bastanre complejo, necesitas conexion con un satelite… Esa tecnologia la usan los servicios de informacion y las fuerzas de seguridad… Algun hacker sin duda puede colarse en el sistema de la compañia y localizar desde que receptor recibe la señal de ese celular, pero yo no dispongo, por ahora, de esos conocimientos…
    Siento no poder serte de ayuda…

  7. mamarrachi: uno de mis mejores amigo también asegura que “ni olvido ni perdono”… yo no puedo asegurar tanto… pero si puedo asegurar que los actos del a gente cambia tu modo de verlos y de tratarlos, muchas veces inconscientemente, y eso es inevitable (al menos en mí) así que… supongo que yo olvido (más que nada por lo de mi memoria de pez) pero mi modo de ser hacia ellos se modifica… y mucho!


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