No soy Mr. Alubia, soy Mr. Brick.
A mi me parece que me conoceis. Venga, vamos, seguro que alguno de vosotros ha oido hablar de ese borracho tonto al que le pasa de todo. No os corteis en señalar con ese dedo acusador. Muchos de vosotros conoceis los mitos e historias tan extrañas que se cuentan de Legarda. Y para sacaros de dudas, os dire que todas son ciertas.
El hecho de que escriba aqui es que mi terapisth me ha recomendado que realize actividades culturales. Montar en pony, visitar catedrales, el museo del vino,… todo lo que haga falta para salir de mi adicción al más noble elemento que haya parido por cesarea la naturaleza: el alcohol.
Llegue a la decisión de parar de una vez (de lo que me arrepentí a los diez minutos) al ser nombrado Mr. Brick. Recuerdo la cosa como una tarde de verano donde para frenar el calor decidi comprar un par de cartones de vino del consum, y me tumbe en un banco. fue el vino o el calor, pero el caso es que empeze a ver agentes de la policia autonoma vasca corriendo por todo el parque. En un arrebato emocional, le puse la zancadilla a uno que pasaba por mi lado. Se pego tal talegazo que pense que el suelo se romperia. Pero no, tan solo se levantó y continuó corriendo.
Habia por alli un grupo de chavales con pinta de grupo musical, que se quedaban atonitos. Claro, elos no veian lo que yo veia, tonto de mi, y empeze a explicarles todo. Fue entonces cuando el cielo oscureció, los paseantes cambiaron sus ropas por trajes de fiesta, y los chavales sacaron sus instrumentos.
La ilusión de mi vida es tocar en un concierto la guitarra o la armonica. Soy realmente bueno. Por ello, les grite en medio del ruido atronador que me dieran una armonica, que con lo que sacaramos les pagaba la cena. Tal vez tenian demasiado nivel, o eran demasiado creidos, pero el caso es que me negaron. Ante ese dolor, que podia hacer. Suplique a la gente para que me dejaran una armonica, aunque fuera de las malas, pero los jovenes empezaron a irse, y yo fui el foco de las malas miradas de la gente, sin duda fans furiosos.
Uno de los jovenes se acercó y me dió una moneda. Al principio no entendia. Luego me di cuenta de que me habian confundido con un mendigo. Incluso se atrevió a llamarme Mr. Brick. Eso, en otras circunstancias, no se lo habria permitido.
Por eso quiero saber lo que hago, recuperar mi carnet de conducir y que la gente me quiera. Si he de beber un vasito menos todos los dias, se hace, pero he de parar esto.
Os estoy agradecido por oirme. Espero que nos encontremos el proximo día. El sabado no escribire, es el día de mi peregrinaje a los bares de Vitoria, mi pequeño capricho. Un saludo a mis amigos de copas. Atentamente, el mamarrachi Legarda.
Vitoria, 1 de junio de 2007
Tres vasos de wodka negro con lima. Un orgasmo de mora. Un cubata de 43 con cola.
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